La herencia es un proceso que puede parecer sencillo, pero encierra complejidades legales que pueden resultar abrumadoras para quienes se encuentran en esta situación. Una de las figuras más relevantes en el ámbito del derecho sucesorio es la herencia yacente, un concepto que merece ser ampliamente comprendido. A continuación, exploraremos en profundidad qué significa, quién la administra y las implicaciones que trae consigo.
Definición de la herencia yacente
La herencia yacente se refiere a la situación jurídica que se presenta desde el momento del fallecimiento de una persona hasta que los herederos deciden aceptar o rechazar la herencia. Durante este periodo, el patrimonio del difunto, que incluye bienes, derechos y deudas, no tiene un titular definido. La herencia es considerada un patrimonio que “yace”, esperando ser asignado a los herederos.
Es importante destacar que esta situación puede presentarse independientemente de si existe un testamento. La clave radica en que los herederos aún no han tomado una decisión sobre la aceptación de la herencia. Mientras tanto, los bienes continúan existiendo y pueden generar tanto ingresos (como rentas de propiedades) como gastos (impuestos y mantenimiento).
La herencia yacente tiene implicaciones legales significativas. Por ejemplo, puede ser parte en procedimientos jurídicos, ya que puede ser demandada o puede demandar a terceros a través de un administrador judicial, preservando así los derechos del patrimonio hasta que se asigne a un heredero. No hay un plazo fijo para que una herencia permanezca yacente; teóricamente, este estado podría durar indefinidamente.
¿Quién administra la herencia yacente?
Durante el periodo de yacencia, la administración del patrimonio del difunto recae inicialmente en la persona designada por este en su testamento, si es que hay uno. El albacea, o ejecutor testamentario, es la figura clave en este proceso. Esta persona tiene la responsabilidad de gestionar los bienes siguiendo las instrucciones del fallecido y la legislación vigente.
En caso de que no haya un albacea designado, la ley otorga a los herederos el derecho y la obligación de administrar la herencia yacente. Esto significa que, aunque no hayan aceptado formalmente la herencia, deben garantizar la conservación del patrimonio. Generalmente, los parientes más cercanos, como el cónyuge o los hijos, se encargan de las tareas administrativas, como el pago de recibos o la supervisión de la propiedad.
Sin embargo, es crucial que los herederos eviten realizar actos que puedan interpretarse como aceptación tácita de la herencia, como la venta de un bien, a menos que estén seguros de querer aceptarla. Esto se debe a que ciertas acciones pueden ser legalmente vistas como un reconocimiento de la herencia, con todas las implicaciones que ello conlleva.
Designación de un administrador judicial
En situaciones donde los herederos tengan desacuerdos o no puedan gestionar los bienes de manera adecuada, existe la posibilidad de solicitar la intervención de un administrador judicial. Esto puede ser especialmente útil en herencias complejas o cuando los herederos están incapacitados para tomar decisiones.
Cualquier heredero o acreedor interesado puede pedir al juez que designe un administrador imparcial para cuidar del patrimonio durante el proceso de adjudicación. Este profesional, que puede ser un abogado o una persona de confianza, se encargará de actos de conservación y administración ordinaria, y estará obligado a rendir cuentas sobre su gestión.
Obligaciones fiscales durante la yacencia
A pesar de la falta de un propietario definitivo, la herencia yacente está sujeta a diversas obligaciones legales y fiscales. Entre estas, es fundamental cumplir con los siguientes aspectos:
- El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) debe pagarse por los bienes inmuebles pertenecientes a la herencia.
- Los ingresos generados hasta el fallecimiento deben incluirse en la declaración de IRPF, y los rendimientos derivados de la herencia se declaran a nombre de la misma.
- Los herederos son responsables de liquidar el impuesto de sucesiones en los plazos establecidos legalmente, aunque no hayan aceptado la herencia formalmente.
Además, los acreedores del difunto tienen el derecho de reclamar sus deudas a la herencia yacente, la cual responde con sus bienes por las obligaciones del causante. Si los herederos deciden repudiar la herencia y nadie la acepta, podría declararse como herencia vacante, con los bienes pasando al Estado. Sin embargo, los acreedores tendrían la posibilidad de cobrar hasta donde alcancen los bienes de la herencia.
El proceso de aceptación y sus implicaciones
La aceptación de la herencia puede ser expresa o tácita. La aceptación expresa se produce cuando el heredero manifiesta claramente su decisión de aceptar, mientras que la aceptación tácita puede darse mediante actos que impliquen la gestión activa de los bienes. Es fundamental que los herederos sean conscientes de las implicaciones de cada tipo de aceptación.
El Código Civil permite que, a través de un requerimiento notarial, se obligue a los herederos indecisos a manifestarse en un plazo de 30 días. Si no respondiesen, se interpreta que renuncian a la herencia. Este mecanismo busca evitar que la herencia permanezca en un estado de limbo indefinido.
Consultas y asesoramiento en la gestión de una herencia yacente
Si se encuentra en la situación de tener que gestionar una herencia yacente y no está seguro de cómo proceder, es recomendable buscar ayuda profesional. A través de nuestro servicio Papeles Claros, podrá enviar documentos y recibir asesoría sobre los pasos a seguir.
Este servicio está diseñado para ofrecer claridad y apoyo en la gestión de documentos y en la comprensión de sus derechos y obligaciones durante esta fase tan importante. No dude en contactar con nuestros especialistas para obtener la guía necesaria y asegurarse de que todos los aspectos legales y fiscales sean manejados de manera adecuada.
Aviso legal: Este contenido tiene un carácter general y no sustituye la asesoría jurídica profesional. Cada herencia puede presentar particularidades que requieren un análisis específico. No utilice la información proporcionada como asesoramiento legal sin la consulta previa de un abogado especializado.
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